martes, 16 de octubre de 2012

Demasiado tarde

     Hizo las maletas con la cabeza bien levantada, con orgullo. Pero con toda la parsimonia con la que fue posible. Recogió su maquillaje barato, sus últimas esperanzas y sus recuerdos marchitos.
     Al salir, propinó un portazo, como queriendo delatar su presencia a la soledad.
     Como queriendo disculparse por su adiós amargo y silencioso.
     Como si quisiese olvidar ese pasado lleno de recuerdos ardientes.
     Como si quisiese olvidar su identidad o borrar sus huellas.
                                                                ¡Ja! Como si pudiese.
       Por dentro le mata la pena. La ahoga lentamente. Llora en silencio, porque simplemente, no puede.

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