sábado, 13 de octubre de 2012

Pequeña bomba de relojería

    Mi cerebro tiene captado tu olor, mis pupilas  no ven nada que no sean tus  ojos y mis manos tienen aferradas tu cuerpo. Cuando te siente cerca, estalla. Y cuando te huele. ¡Oh  Dios! Mi cerebro no puede pensar en otra cosa. Mis latidos se aceleran, mis pupilas se dilatan. Sólo siente el deseo.
                  Mi corazón en ese momento es como un pequeña bomba de relojería  a punto de estallar.  
   Y todo por tu culpa. Te gusta disfrazarte bajo la máscara de enamorado y lo demás no te importa. Todavía no sé, si sabes que sufro por ti, pero mientras tanto  mi corazón sangra bajo mis lágrimas y mi almohada te hecha en falta.
Y tu olor me persigue noche tras noche...               

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