sábado, 18 de abril de 2015

Hoy voy a escribir para mí:

        Que a veces miro el papel y no sé que escribir. Que no quiero escribir con palabras complicadas, ni crudas, ni rudas. Que no quiero escribir sobre algo que no siento, ni escribir por algo que no entiendo. Que no quiero, mediante mis palabras, aparentar ser alguien que no soy y que tampoco quiero escribir para alguien; quiero escribir para mí. Que a veces, miro el papel y no sé que escribir. 
       Y me gusta pensar, que cuando ocurre esto te pienso y todo resulta más fácil y las palabras vuelan porque ya no hay pensamiento alguno que las encierre. Pero te miento y me miento. Cuando escribo y pienso en ti, no sé por dónde empezar ni qué es lo que me haces sentir. No sé si existe algo o si existe todo. Te juro, que siento tanto que no me reconozco y duele tanto que no sé qué es lo que debo hacer. Que a veces siento que no puedo con todo esto, porque el alcohol no ayuda a superar nada, solo a que me acuerde más de ti y a imaginarme cosas que no me quiero imaginar. Que quiero escribir y parecer dura, simple, segura de mí misma y de saber lo que me hago, pero que no quiero escribir algo que no siento, ni hablarte de algo que no soy. Que es cierto que soy débil, complicada y que me haces temblar y dudar, pero más cierto es que nunca escucharás esto de mi boca, porque cuando te miro a los ojos ya no soy tan valiente. 
        Quiero escribir todo tal y como los siento. Quiero ser yo, delatarme y que me juzgues. Quiero ser simple y prehistórica, quiero encontrarme a mí misma y quiero liberarme mediante las palabras que lo único que hacen es recordarme la puta realidad. Y ante todo, no quiero escribir para que me leas, quiero escribir para yo leerlo, y cuando vuelva a ocurrir que no sé donde encontrarme, leer esto para recordar, aprender, madurar y así poder superar.

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